martes, 30 de septiembre de 2008

De donde viene

Esa melodía infinita que invade mi cuerpo.

Acalorado me encuentro ante su súbita aparición, me envuelve y atolondra, me marea y sonroja.
Pierdo la noción del tiempo entre sus notas, somos dos, mi alma se despega y mi cuerpo inerte sucumbe a sus caricias melódicas.

Amanece, anochece, el tiempo es infinito mientras escucho su susurro envuelto en un manto de tranquilidad infinita.

No me dejes, no te marches, si te vas no dejes de visitarme o moriré melancólico esperando tu regreso.

1 comentario:

Lucia dijo...

Dicen que el silencio es el mejor heraldo de la alegría...
Pero, como yo no sé guardar silencio y no por eso es menor esta fantasía...

Gracias por comenzar
por deleitar
por aparecer
por amanecer
y por estar...

Seguimos....?