Hoy la tristeza aflora muy de mañana en mis ojos.
Hoy siento un extraño escalofrío recorer mi cuerpo y aun estoy dormido.
Me levanto somñoliento y empapado en sudor, no escucho nada ni un leve susurro
pero intuyo que el desatre se avecina.
Como todas las mañanas me armo de valor y acometo la ardua tarea
de intentar vestirme por los pies, cosa arto complicada, es imposible
sin algo que marque el compás y por eso comienzo a silbar y canturrear
sin sentido alguno, notas que brotan de mis labios.
Poco a poco mi cerebro, se va espabilando y comienza a coordinarse con el resto del cuerpo.
Los canturreos se vuelven notas entrelazadas comenzando a tomar sentido, mi cuerpo toma otro cariz y se revitaliza cual primerizo amante ante su bella dama.
Siento la necesidad de gritar y decir lo que siento pero mi garganta esta en proceso de calentamiento, habrá que esperar un poco, mientras, dejaré que la tecnología haga su trabajo.
Esa tecnología que aún es incapaz de reproducir el movimiento de la copa del arbol mientras es azotada por el viento y suena cual violín desafinado, ese rugir de voz desgarrada que interpreta a la perfección la corriente del rio encajonada, esa brisa que mueve las hojas al son de las maracas o ese trueno de tormenta cual reunión de tambores que marcan el paso.
Esa hierba fina que emite el dulce sonido de una flauta llega a mis oídos, tenue pero firme cual beso tierno de amanecer.
El estruendo generado por la mezcla de todos es digno de la mejor obra de Wagner, su cabalgata, inconfundible para todos, se hace presente por la magnitud de su sonido y te envuelve adormeciendo tus sentidos.
Por eso te quiero aunque tú no te dejes querer, por eso solo pienso en tenerte a cada minuto sin que tú hagas el menor caso, por eso mi pensamiento sufre y a la vez es feliz, no te doy nada, todo me lo das a mi.
Por eso te quiero aunque tú no me quieras a mi.

1 comentario:
un beso... que amansa tanto la musica como tu letra.
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